viernes, 14 de mayo de 2010

(...)

De solo pensar en mañana, me tiembla un poco el pulso. No puedo postergar las utopias y enviarlas atormentadas al dominio de las sombras para renunciar, en nombre de la razon, a aquello que se idealiza en mi mente como un futuro a todo color.
Estiro la vista, dilato las pupilas lo suficiente como para observar que en mi interior aun existe un aura, y me recuerdo que ciertos dias nacieron para ser festejados, o bien que nacimos para festejarnos en esos dias. Son dias que ocurren a pesar de que cada dia es una suerte de renacimiento.
En el tapiz del calendario, que caprichosamente ordenamos y esquematizamos, el de mañana es sin dudas un dia en que me encuentro en una encrucijada. En una dialectica que dificilmente me deje escapar. Escucho como late el corazon y dejo volar mi mente y mis ganas, o bien me resigno a cobijarme en las incongruencias de la razon y sus razones desencantadas?
A pesar de no tener mucho mas que decir, lo ultimo que pienso es en dejar de escribirte.


Se-Si-Bon, desde algun sitio de donde no se vuelve.

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