Podes hablar, pero no tanto. Podes caminar pero no vayas muy lejos. Podes hacer amigos, pero sin mucha confianza. Podes ir al baño, pero apurate. Podes leer, pero solo lo que yo te envio. Podes reirte, pero sin que lo note. Podes estirar los brazos, pero solo si estas solo. Son las reglas, podes respetarlas, o podes irte e intentar volverte una persona natural que sigue las ordenes de la sangre. O podes quedarte y ver como nosotros mismos no coartamos nuestra esencia relacional. Dejamos de relacionarnos por motivos propios de la convivencia y la convergencia circunstancial. Dejamos de tener vivencias propias nacidas de las inquietudes. Dejamos de ser espontaneos y disfrutar los momentos, para aferrarnos a la obligación del poder y sus lineamientos. La cadena de montaje de voluntades y razonamiento. Pensar, sentir, respirar; bajo la orbita de la autorización. Poder hacer solo aquello que nos permitimos por manuales de conducta, en nombre de la pertenencia y la pertinencia exacerbada. El tiempo corre, y las monedas suenan en los bolsillos del saco de la ambicion. Cara o ceca, ser o no ser. Los corceles del ejercito monetario y corporativo, que cargan en sus lomos generales sin corazon y no mas razon que las reglas del dinero y la vara que vincula el tiempo y la ganancia. Detrás de ellos se alinean burritos de carga que se disfrazan para fantasear en su rol protagonico, y arraigan sus pies a la huella que siguen, velando porque nadie se salga de la fila. Sabuesos sedientos de tener su nombre en manos de quienes manejan sus hilos, muerden y ladran sin parar. Gobernados por las reglas que ellos mismos se imponen. Nos volvemos artífices de un carnaval que postula la eternidad de la auto-humillación, y la automatización de la conducta de velar por tener un general que nos guie en el camino a la redencion.
No puedo seguir asi. No quiero sangrar guita, no quiero ser peon de este rey en este tablero. No quiero vestirme con su mascara. No quiero matarme de apoco por el deseo artificial. No quiero que me digas si puedo o no puedo bostezar. No quiero que me cuentes los minutos. No quiero las esposas del tic tac. No quiero seguir tu huella. No quiero respetar tu corbata. No quiero limpiarte la mierda ni correr por tus caprichos. No quiero ser complice de tu ambicion que mata gente y sueños, y deja Knockout a quien te sigue. No quiero ser victima de lo que sueño.
Y sueño que puedo ir por mi camino.
se-si-bon, con un pie en el anden...
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