Las mejores palabras. Y esos sucesos que se desenvuelven en las manos de algun idiota para dar lugar a las llamadas idioteces. Y ese instante que se estira, donde con la mirada al horizonte, el idiota piensa si hizo bien o si hizo mal. No se pregunta que puede ocurrir, solo sonrie resignado sin saber si la decision estuvo bien o estuvo mal. Un mismo interrogante que se mimetiza en mil preguntas diferentes. Y nunca se espera una respuesta. No quiere una respuesta.
Hasta que un par de luces de frontal lucidez le enchastran los cachetes con una lanza que dispara una reflexion entrañable.
Se sirve un trago que empieza a lucir amargo, y se da cuenta que su pregunta formulada mirando al horizonte, tiene una respuesta contundente.
Se miro al espejo, y lo asumio resingado.
se-si-bon
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