Se sentaron a su alrededor a consolar su inocencia. No sabia hacia donde mirar, y quizas ellos sabian hacia donde no mirar. Y el mejor consejo al que echaron mano fue hijo de la hipocresia, nacido del temor a confrontar con la mas entrañable realidad y dejar en evidencia que a pesar del dolor existe la opcion de mirarse el ombligo. No es tan seguro arriesgarse a tanto.
Como en todo juego de ajedrez, mientras el Rey agoniza alguien ya esta pensando en la proxima partida, mientras la Reina acorralada intenta inconciente descifrar el tablero.
El Rey ha muerto. "... ya habra otro Rey" dijo sonriente el peon.
se-si-bon & un extraño atardecer.
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