miércoles, 8 de septiembre de 2010

Estoy tratando de decirte que…

Sentado a la sombra de su soledad, perdió su vista a lo lejos. Sorteo con la imaginación la barrera del tiempo e intento verse junto al límite del adiós.
Se vio corriendo. Se vio llegar agitado. Se vio encontrándose con poco tiempo entre el antes y el después. Se vio abrazado a la despedida. Se vio como se miraban a los ojos pretendiendo detener el tiempo, y sus labios rozaban el encuentro. Se vio como el “antes” se volvía efímero mientras asomaba el “después”. Se vio agitando su mano detrás de un enorme ventanal. Se vio intentando retener los últimos suspiros, queriendo sentir los olores y las texturas. Se vio haciendo un esfuerzo por alcanzar con la vista lo que se perdía entre las nubes. Se vio parado, pasando el tiempo sin pensar en otra cosa que aquello que dejaba de ver. Se vio volviendo solitario, mirando de reojo la costumbre de perderse por ahí. Se vio pensando en el después. Indagando y poniendo en duda que aquello realmente haya sucedido. Intento pensar que todo fue un sueño. Y busco despertar.
Seguía sentado en esa soledad atormentada por la imaginación e impulsada por el deseo. Insinúo que arrancarse los ojos le impediría ver, y probó con una venda. Sus ojos perdieron su esencia, pero su imaginación jamás abdico. Y allí volvió a verse.
Y se vio de pie, andando, y honrando su corazón. Y esperando un guiño cómplice del destino que le de la razón a cada latido.


ReyGaruffa & los ojos que no ven

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