jueves, 30 de septiembre de 2010

El pastor y sus sueños

El buen pastor celoso de sus ovejas, madrugaba cada dia para velar por el buen pasar de sus enrulados menesteres. Mas de una vez, cuando el lobo acechaba, zorro y sin corazon, su presencia logro disipar el festin. Aun con tamaño peligro alrededor, las ovejas tiernas e inocentes, sabrosas y abrigadas, murmuraban molestas la presencia del amo que interrumpe el descanso, sin saber que la interrupcion del sueño les permitia seguir respirando.
Basto una noche de luna inmenza, basto un veranito para que el calor se mezcle con el alcohol y desnude las debilidades mas mundanas del pastor para que estas se abalancen sobre su voluntad. Anclaron su cuerpo en el inconciente atormentado y prolongado, saboteando las fronteras del crepusculo. No desperto sino hasta que abrio los ojos. El clima confundio aun mas su confusion, mientras la botella del vino patero se reia a pico abierto desparramada sobre las sobras.
Tomo con prisa su fusil y salio a encontrarse con la traicion a su suerte. Aquel dia amanecio lloviendo, y el barro se tiño de un rojo enceguecido de dolor derramado desde el cuello.
El acecho, los recaudos, la confusion, la debilidad, la oportunidad. La desolacion. Que culpa tuvo el zorro de su instinto? Que culpa tuvo la confianza de las ovejas? Que culpa tuvo el sueño utopico e ideal del pastor que velo por eso hasta que afloro el flanco debil? Acaso penso que nunca llegaria tarde?


se-si-bon & el diluvio de cada noche

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