jueves, 30 de septiembre de 2010

Smells like teen spirit

Aquel dia en que debio ponerle un bozal al orgullo, supo que a partir de alli no seria el mismo. Sujetò con fuerza el cabestro, tenso hasta la nuca y de un cuero reforzado hasta sus mandibulas. Su ira contenida, la rabia hasta la raiz de sus raices, el brote enajenado y enfermizo de una sensacion intolerable, que se escapaba en forma de suplica de liberacion y recelo censurado. El corazon pudo mas que las matematicas, y siguio adelante. Pero un dia amanecio y esa luz hechò luz entre las sombras, y devolvio el color a los ojos enceguecidos. Su aparicion silenciosa hizo estallar su cabeza, y a los empujones se adentro en un sendero guiado por la antorcha que iluminaba el camino hacia la redencion. Apagò con su fuego las huestes del calor que abriga infamias y condena a la cordura a vivir cobijando la suerte de una revancha. Encendiò la llama de un nuevo hogar, y salio de su escondite. Y ante los embates de la melancolia, se refugio en la paz que reza a otro perro con ese hueso. Este ocico ya no quiere seguir lamiendo del plato del sinsabor, ni mover el rabo para ligar un refilon.

Mirò a su alrededor, y encontro un momento, un lugar, y un motivo para quitarse el bozal y pensar en renacer.



se-si-bon

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