lunes, 26 de abril de 2010

El zorro y la lechuza - Fabula

El zorro y la lechuza se conocían desde hacia mucho tiempo, aunque nunca dejaban de redescubrirse. Habian nacido casi juntos en el seno de un bosque majestuoso y encantado, y jamas se habian alejado lo suficiente del lugar donde habitaban como para perderse de vista. La cercania con que vivian los llevo a entablar una amistad mas alla de los limites de la naturaleza que les dio un sentido de pertenencia diferente. Por las noches la lechuza cuidaba del zorro y contemplaba con sus enormes ojos la tranquilidad con que su viejo amigo descansaba. Durante el dia, el zorro se encargaba de hacer la guardia mientras la lechuza recuperaba horas de sueño. Y en las horas de ocio solian contarse anecdotas que jamas habian vivido. Sin embargo en ellos se escondian un monton de interrogantes mutuos que difícilmente encontraban el momento para darse cita en una de las tantas tardes de compinches que habian compartido. El zorro no entendia porque la lechuza permanecia con sus ojos inmenzamente abiertos, si nada hacia preveer que algo pudiese ocurrir, no entendia lo insistente de su mirada. Llego incluso a pensar que la lechuza podria atacarlo desprevenido bajo la luna, por eso el zorro muchas veces fingia algun ronquido. La lechuza, cuyos ojos guardaban los mas variados detalles de todo lo que ocurriese a su alrededor, siempre penso que seria el zorro quien estuviese tramando algo para dar el zarpazo en el momento menos pensado. Se apreciaban, pero sin decirlo se temian. Y jamas repararon en entender que aquello se trataba tan solo de lo mucho que pensaba el uno en el otro. Hablar distino idioma por momentos era divertido, pero otras veces simplemente los privaba de mucho.
Cuando las quejas del paso de los años empezaron a ser una compañía en sus tardes de humilde picardia, la necesidad los llevo a entregarse mansamente el uno al otro para encontrar el cuidado necesario. No fue el paso del tiempo el que zanjo las miradas inquisidoras con que se contemplaban sigilosamente. No fue el tiempo el que le dio paso a la redencion, sino la urgencia de saberse necesarios el uno del otro para poder sobrevivir. Los ojos de la lechuza lucian atentos y paternales mientras el zorro dormia, pero el zorro jamas lo supo. Las hermosas trazas blancas sobre el lomo del zorro, se veian como espadas cuando se erizaban ante la presencia de algun visitante poco amistoso, mientras sus garras defendian el buen descanso de la vieja lechuza. Pero la lechuza perdio de vista aquel detalle.
Cuando la vida en el bosque se volvio tan hostil que se anticipo a los destinos que el señor les habia preparado a cada uno, ambos debieron separarse dolorosamente para vagar por las noches intentando reencontrarse. Pero ni los ojos mas atentos, ni los olores mas sinceros, ni los interrogantes mas caprichosos, lograron devolverlos al mismo camino. La lechuza jamas encontro lugar donde recuperar el sueño, y el zorro perecio a la luz de la luna sin saber en quien confiar.

Se-Si-Bon

1 comentario:

Sémola dijo...

Vaya, esto me gustó . Lástima que ya no actualices el Blog, se ve bastante decente.
Un abrazo!
S.