domingo, 18 de abril de 2010

Inconciente relativo

Se desperto con el sobresalto y la necesidad de corroborar que aquello que habia visto y escuchado no era cierto. Tambaleante, atino a revisar su celular de inmediato para asegurarse que no habia recibido aquello que tanto lo alarmaba. Sus ojos aun acusaban el golpe de horas y horas sin sueños después de un profundo letargo.
“…llegaron juntos pero cada uno por su lado, cruzaron las vias y enseguida doblaron a la derecha para dejar de ellos solo sus huellas. La noche era hermosa, oscura, cerrada e infinita; el lugar justificaba el posible encuentro. Pensaban encontrarse adentro y aclararse mutuamente lo que estaba ocurriendo. Rodeado de amigos la busco entre la multitud, mientras endulzaba sus labios de sorbo en sorbo. La vio pasar a lo lejos, la reconocio, la siguió y la encontro. Se miraron, se encontraron, se depegaron del entorno para renacer en el firmamento entrelazados y fundidos en un piel a piel eterno. La musica, la gente, las sensaciones sinceras, los de afuera que deberian ser de palo, la voragine con que la espera se debora al tiempo; se volvieron a perder. Pasaron las horas, y el se marcho dejando alli solo el recuerdo de su presencia y la suerte del amor en manos del destino y la voluntad. Confiaba en que el futuro les daria la mano. Hizo lo que pudo y mas, aunque pudo haberlo hecho diferente; se arrastro como podia para seguir y no cobrarse a si mismo las culpas. Entrada la madrugada su telefono sono, sus manos de pulso cambiante solo encontraron un mensaje escueto, un par de letras sin sentido y un numero desordenado. Al cabo de un rato alguien que no conocia le conto el resto. Su presencia se desvanecio en los brazos del olvido, en la jugada dialectica de la confusion, en el azaroso mecanismo del dolor. Como es que se dejo engañar?? Algo alli ocurrio en su ausencia, algo irreversible, algo que no debia cuadrar en la realidad…Salio corriendo apresurado, quiso cruzar un gran zanjon pero antes se miro en el reflejo unos instantes como quien medita alguna decision...hasta que el pasto mojado le devolvio la infancia...”.
Se puso de pie, volvio a mirar el celular. Todavia era de noche, y la lluvia caia mansa sin prisa y sin pausa. Sus manos estaban mojadas y sus pies frios. Que especial resultaba la garua y su canto incesante, su presencia era una bendicion para sus pupilas, un consuelo fugaz.
La nitidez con que le hablaron y el fresco recuerdo de cada lagrima derramada, le impidio volver a refugiarse bajo el manto de la inconciencia.

Se-Si-Bon, & los secretos de su almohada.

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