domingo, 18 de abril de 2010

Lo inesperado

Caminaba deseoso de encontrarse con ese destino que premeditaba inconcientemente pero que de una u otra forma le era esquivo. Bajo las luces cansadas de aquellos faros añejos de alguna calle olvidada, sus pasos se olvidaban de la lluvia que lo acompañaba, mientras sus manos en los bolsillos descansaban de cualquier pretension. A pesar de caminar sobre baldosas flojas que escondian pequeños charcos traicioneros, decidio que valia la pena seguir por esa vereda, que no tenia sentido renunciar a su camino por aquellos contratiempos. Su campera gastada y de un color negro desteñido, testigo de mil batallas, apenas le protegia del frio que se colaba bajo su menton, pero aquello no le importaba. Disfrutaba de ese fresco a pesar de sus consecuencias. Seguia caminando, mientras pensaba en los motivos por los cuales le era esquivo a la suerte que pretendia, al posible destino que muchas veces el imaginaba pero que no se decidia a tomar por propia iniciativa. Se detuvo de repente frente a una vidriera iluminada que le llamo la atencion, alli, solitario y olvidado del mundo. Se encontro mirando revistas de comics, detras de un vidrio y custodiadas por una reja reforzada. "quien sera Capitan Tormenta...?" penso por un instante. Siguio caminando deseoso de encontrarse en alguna esquina con algo inesperado. Realmente no sabia que esperaba, por lo que cualquier cosa podria resultarle inesperada. Un perro vagabundo, un tacho de basura, una pareja de jovenes, o un ratero infraganti. Decidio apresurar el paso para encontrarse con eso cuanto antes, lo incomodaba la espera. Sus pasos se aceleraron mas de lo pensado, y a pocos metros de la esquina decidio repentinamente seguir derecho, no doblar, nisiquiera mirar. Acurruco aun mas sus manos en los bolsillos, y en un acto reflejo raspo su menton contra las solapas de su campera, como protegiendose de los embates del clima. Aun asi su cuerpo sintio un temblor, como una descarga electrica, que le movio todo el esqueleto, y un frio le recorrio la piel desnudando su preocupacion. Siguio presuroso su marcha, y al llegar al cordon puso un pie sobre la senda peatonal, luego puso el otro, y con seguridad siguio adelante. La oscuridad de la noche se volvio inexorablemente luminosa. Penso que la mañana lo habria sorprendido y atino a voltear su cabeza para explicar el cambio repentino. Sabia que no era la luz de la mañana lo que estaba ocurriendo. En sus oidos solo se escuchaba a si mismo, no registraba nada que proviniese de su entorno. El blanco de la senda peatonal aun estaba limpio por el rocio y la llovizna que lo acompaño toda la noche. Sus manos fueron mucho mas rapidas que su mente, y en un acto reflejo e instantaneo esbozaron un intento de proteccion, como una busqueda de piedad y misericordia. Su cuerpo se encogio levemente hacia atras, pero ya era tarde. Cuando su silueta se dibujo por sorpresa sobre la calle, el caucho gastado de las ruedas apenas pudo aferrarse al pavimento. La velocidad, la confianza, el deseo, la abstraccion. Lo inesperado.


Se-Si-Bon, & en busca del exilio

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