domingo, 18 de abril de 2010

Pequeños Ensayos II - El cuarto de la felicidad

Pasadas las primeras horas de la madrugada, el hombre llego a su casa con la cruel apariencia del desenfreno a cuestas. Una botella a medio terminar lo acompñaba, agitada, de un lado a otro amacijada en su mano derecha, mientras con la izquierda descubria al tacto el camino de regreso a la madriguera.
“Que cosa extraña todo esto…” penso sonriente sin saber realmente si expresaba aquello que sentia, o si tan solo sentia aquello que no podria expresar. Penso eso y muchas otras cosas mas que jamas recordaria. Siguio como pudo, y luego de unos tropezones alcanzo a prender la luz del recinto. Sentado en la cama dejo caer la botella, y comenzo a desvestirse para luego incorporarse y, parado frente a un espejo plagado de recuerdos, volvio a preguntarse “…es que acaso jamas volvere a despertar…?”. Para ese entonces y sin saberlo, su vida se volvio una anécdota, después de escuchar en la mirada del espejo “no se trata tan solo de despertar sino de aprender de aquello que soñamos…”. Su vida se apago en un ultimo sorbo, en el que no solo se ahogaron sus lamentos.

ReyGaruffa, escuchando el canto de las sirenas de Odiseo.

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